Manifiesto neobrutalista
- Cynthia Alvarez Calderon

- hace 12 minutos
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La primera casa prefabricada de concreto exhibida en Casacor Perú llevó el nombre de "Eternidad Consciente" y fue el resultado de un audaz ejercicio de co-creación liderado por los arquitectos José Orrego, Alonso Orrego y Katty Rondón, junto con la paisajista Marcia Lenz, en una alianza estratégica con la firma Unacem.


La propuesta demostró de forma contundente que la alta ingeniería y los materiales permanentes no solo son sinónimos de eficiencia, sino que poseen una profunda capacidad para albergar emociones y bienestar; una maestría que le valió al proyecto los prestigiosos galardones de Mejor Proyecto Arquitectónico y Mejor Experiencia Espacial en la premiación oficial de la muestra.

La arquitectura del pabellón se erige como una interpretación moderna del neobrutalismo, rindiendo un sutil homenaje a referentes históricos de la luz y la masa como Le Corbusier, Paul Rudolph y Tadao Ando. La impronta de este último se percibe desde el ingreso, donde una fachada rematada por una gran cruz y una serie de perforaciones geométricas controlan el paso de la luz natural, invitando a la introspección.


Estructuralmente, el proyecto desafía la gravedad mediante el uso de losas alveolares y cerramientos industriales que permiten salvar grandes luces sin apoyos intermedios. El dinamismo exterior se consolida con un juego volumétrico de previgas que generan imponentes voladizos, mientras que un sutil sendero peatonal de adoquines desacelera el paso del visitante, marcando una transición fluida entre el entorno urbano y el refugio interior.

Sin embargo, la gran revolución de "Eternidad Consciente" radica en su paleta cromática y táctil, desmitificando la supuesta frialdad del gris industrial a través de un uso magistral del concreto caravista pigmentado. En el área social, los muros se tiñen de un sofisticado tono chocolate o café tostado, envolviendo la sala de estar en una atmósfera sobria, madura y sumamente acogedora.


Al cruzar hacia la zona íntima, el espacio se dulcifica físicamente: el dormitorio y el baño adoptan un concreto caravista en tono palo rosa. Este matiz texturizado y suave rompe con los cánones tradicionales del material, induciendo al descanso visual y al bienestar emocional.

Como contrapeso idóneo a la contundencia estructural, el paisajismo de Marcia Lenz actúa como un organismo vivo que perfora la arquitectura. A través de patios internos y transiciones acristaladas, la vegetación dialoga con el concreto, recordando por qué este espacio se coronó como una experiencia espacial única que celebra la permanencia consciente, el paso del tiempo y la reconexión con la naturaleza.


El contundente envolvente se complementa con una refinada curaduría de materiales nobles: amplias mamparas de vidrio, acentos estructurales en acero, acabados de melamina de Pelíkano que aportan calidez interior, y revestimientos de mármol verde y travertino que elevan la propuesta estética.

El resultado es una simbiosis perfecta entre naturaleza, mármol y arquitectura industrial, recordando por qué este espacio se coronó como una experiencia espacial única que celebra la permanencia consciente, el paso del tiempo y la reconexión con el entorno.





























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